martes, 25 de junio de 2013

LA ÉTICA EN LOS NEGOCIOS EN UNA SOCIEDAD LIBRE

 LA SOCIEDAD SERÍA UNA COSA HERMOSA SI SE INTERESARAN LOS UNOS POR LOS OTROS (CHAMFORT).

4 comentarios:

  1. LA ÉTICA EN LOS NEGOCIOS EN UNA SOCIEDAD LIBRE DE ARLENE LEVET DIAZ
    Este capítulo habla sobre la responsabilidad social en las corporaciones y se presenta la controversia de que si la gente que administra el comercio y las empresas aplica su propio criterio en cuanto atañe a su conducta personal.
    En el campo de la ética en los negocios, Friedman sostiene el punto de vista radical de que las empresas deben tener como objetivo único la obtención de utilidades, en lugar de atribuirle la versión más moderada de que también debe observarse la ética de la sociedad en el curso de hacer negocios.
    En otras palabras, la postura de Friedman aborda es que hay que buscar las utilidades, aunque coincide en que es preciso hacer concesiones dependiendo de las circunstancias. Se dice que la visión moral de Friedman es muy débil.
    Entonces, la ética en los negocios es una rama de la ética profesional, que se ocupa de cómo debe conducirse la gente que se dedica al comercio y trabaja en el ámbito de los negocios.
    Se concluye que la responsabilidad social es de gran importancia en los negocios no solo por el lado moral, ya que también trae consigo muchos beneficios en cuanto a satisfacción y lealtad de los clientes, motivación y lealtad de los trabajadores, mejora la imagen pública, y mejora la rentabilidad.
    Los profesionales al realizar su trabajo lo deben hacer siguiendo algunas reglas establecidas por la corrección e idoneidad de las personas, aparte de las normas y leyes. La ética es el autocontrol que un buen profesional pone en su trabajo para no defraudar a su cliente, el no ser ético da lugar a la corrupción, el engaño, la mentira, la estafa.
    En pocas palabras, la ética profesional es tener valores en el manejo de tu vida laboral.

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  2. Para que las empresas respondan con eficacia a los problemas sociales y políticos, es necesario reconocer y abordar explícitamente las dimensiones morales y éticas de estas cuestiones. Las preguntas éticas son fundamentales para una institución como la empresa, porque la sociedad permite que la organización se desarrolle y siga funcionando, basándose en conceptos del bienestar humano que tienen vigencia en la sociedad y en la manera en que las instituciones deben comportarse en la sociedad para promover el bienestar de los seres humanos. Cuando las ideas de la sociedad sobre estos conceptos éticos cambian, las instituciones en la sociedad tendrán que cambiar en consecuencia. Esto lleva a pensar que una organización debe conocer el entorno en donde se desarrolla, para no afectar a la sociedad, al contrario que ambas partes se beneficien y las dos estén en zona de bienestar.
    Las preocupaciones éticas y morales de las organizaciones empezaron a surgir en la década de los 80’s, está materia se ha convertido en un campo de estudio para muchos maestros de la rama y a medida que ha pasado el tiempo, las empresas buscan tener códigos de éticas y valores que les ayuden a regirse.

    La aparición de la ética en los negocios es congruente con el surgimiento del interés público en las políticas y prácticas de la empresa. La preocupación por la ética se limita a aquellas situaciones en las que se violan las normas aceptadas.

    La ética en los negocios implica un esfuerzo por hacer frente a los problemas normativos que formaron parte de la responsabilidad social, pero que no se manejaron con eficacia y que los partidarios de la respuesta social y política pública pasaron por alto.

    La ética en los negocios surge se inspiró en las teorías éticas tradicionales, estas teorías todavía son de gran utilidad y todavía están de moda porque se emplean en los problemas éticos de los negocios.
    El pluralismo moral es el punto de vista de que ningún principio moral o teoría general de lo que es correcto puede aplicarse de manera adecuada en todas las situaciones éticamente problemáticas. Las diferentes teorías morales son posibles dependiendo de los de los valores o principios incluidos. Un pluralismo moral adecuado, como cualquier teoría moral que se precie de ser, exige un fundamento filosófico sólido, pero también necesita bases que, en sí mismas, sean inherentes pluralistas.

    En los últimos años se han desarrollado nuevas tendencias de la ética de los negocios que intentan desarrollar teorías que se relacionan de manera más directa que los métodos tradicionales con las instituciones de negocios, esto debe ser al constante cambio al que se ha enfrentado la sociedad en su manera de pensar, y en donde se vinculan las organizaciones con la sociedad y tratan de que hayan un equilibrio constante.

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  3. ANA KAREM LOPEZ GONZALEZ

    El desarrollo de la ética en los negocios
    Para que las empresas respondan con eficacia a los problemas sociales y políticos, es necesario reconocer y abordar explícitamente las dimensiones morales y éticas de estas cuestiones. Las preguntas éticas son fundamentales para una institución como la empresa, porque las sociedad permite que las instituciones se desarrollan y continúen funcionando, basándose en conceptos del bienestar humano que tienen vigencia en la sociedad y en que las instituciones deben comportarse en la sociedad de promover el bienestar de los seres humanos.
    En general, es posible afirmar que este interés renovado refleja algunos cambios fundamentales en la sociedad respecto al consenso sobre las normas éticas y el comportamiento de las instituciones, incluidas las organizaciones de negocios.
    La ética en los negocios implica un esfuerzo por hacer frente a los problemas normativos que formaron parte del debate sobre la responsabilidad social, pero no se manejaron con eficacia, y que los partidarios de la respuesta social, pero que no se manejaron con eficacia, y que los partidarios de la respuesta social y la política pública tendieron a pasar por alto.
    Nuevas tendencias de la ética en los negocios. Teoría feminista, en cuanto se relaciona con la ética en los negocios, se denomina en ocasiones ética del afecto. La filosofía feminista se centra en rasgos del carácter que se valoran en las relaciones cercanas; rasgos como la simpatía, compasión, fidelidad, amistad, etc. Junto con el enfoque, esa filosofía rechaza abstracciones tales como las reglas morales. Este proceso, de acuerdo con la filosofía feminista, conduce a la llamada imparcialidad moral que, en vez de fomentar el respeto a todos los individuos concretos, por que los considera de manera impersonal, como entes anónimos e intercambiables.
    Teoría del participante en la empresa. Habitualmente se atribuye a Freeman (1984) el mérito de haber realizado el trabajo original sobre el concepto del participante en la empresa, exhorto a los líderes empresariales a prestar atención a sus circunstancias corporativas. Se considera que los afectados típicos son los consumidores, proveedores, gobierno, competidores, empleados y, por supuesto, los accionistas, aunque el mapa de participantes de cualquier corporación dada respecto a un problema específico puede llegar a ser muy complicado.
    En un esfuerzo por reinterpretar algunos de estos modos tradicionales de pensar, reunidos en la teoría del participante en la empresa, Freedman, junto con Gilbert y Wicks, ha recurrido a la teoría feminista como vehículo para tal interpretación. Estas nociones implican dejar atrás la visión de la corporación como una entidad autónoma que se enfrenta a un ambiente externo que ha de controlar; una entidad que está estructurada en términos de jerarquías estrictas de poder y autoridad y en las cuales las actividades de la gerencia se expresan mejor en función de conflicto y competencia.
    Teoría del contrato social nacientes de las corporaciones también se han expresado en función de un contrato cambiante entre las compañías y la sociedad, que refleja las distintas expectativas en relación con el desempeño social de los negocios. El viejo contrato entre las empresas y la sociedad se basa en la perspectiva de que el crecimiento económico era el origen de todo progreso, tanto social como económico.
    Los términos cambiantes del contrato se encuentran en las leyes y reglamentarias que la sociedad ha establecido como marco legal dentro del cual las empresas deben operar, y por medio de la compresión compartida que predomina en cuanto a las expectativas que cada grupo tiene respecto al otro.
    Sostiene el pluralismo y el espacio moral libre que implica, está incluido en la diversidad de minicrocontratos que representan acuerdos o entendimientos compartidos y relacionados con las normas morales que gobiernan tipos específicos de interacciones económicas.

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  4. La ética en los negocios en una sociedad libre.

    Según Friedman, las corporaciones tienen la obligación de obtener utilidades dentro del marco del sistema legal, y nada más.

    Individualismo clásico.

    También llamado egoísmo, es el punto de vista que todos debemos buscar el beneficio propio antes todo, y que una visión objetiva de la naturaleza humana proporciona los principios básicos acerca de qué beneficia a una persona.
    Es la ética del autodesarrollo, la auto perfección, sólo que atribuye una función más importante a la individualidad de la que se encuentra en corrientes similares, sobre todo debido al descubrimiento de la individualidad fundamental de la naturaleza humana.

    Individualismo clásico y la responsabilidad corporativa.

    La ética profesional es un código de conducta que atañe a un campo especializado de actividad; debe basarse en un sistema ético general bien fundamentado y no ser más que un marco de referencia convencional que algunas personas prefieren y desean imponer a los demás.
    Entonces, los negocios son un empeño humano organizado que tiene, como fin dominante, el mejoramiento económico o prosperidad, o riqueza.

    ¿Los negocios son moralmente legítimos?

    “No existen bases para descartar la posibilidad del libre albedrío en la existencia humana”. Una noción idealista, e incluso dualista del yo nos lleva a entender que la prudencia se centra menos en la prosperidad aquí en la vida terrenal que una concepción naturalista.
    Necesitamos una teoría ética que ubique nuestros ideales y ética del sentido común en un marco de referencia coherente.

    En la ética no es posible decidir los casos difíciles sin contar con un punto de vista moral sistemático; el individualismo clásico es candidato a cumplir este propósito. Un punto a su favor sería si manejara bien los casos complicados y pudiera aplicarse uniformemente dentro de los campos de la ética profesional, como los negocios.

    El individualismo clásico y la ética en los negocios.

    Nuestros deseos deben ajustarse a la visión que creamos de nosotros mismos como los seres humanos que aspiramos a ser y qué ideal u óptimamente llegamos a ser.

    Las responsabilidades profesionales frente a las sociales.

    La ética profesional implica determinar las responsabilidades y restricciones que es necesario observar en relación con la profesión que hemos decidido seguir.
    Según Friedman, moralmente no puede exigirse nada a quienes se dedican a los negocios corporativos, salvo cumplir con la promesa implícita a sus clientes: procurarles los mayores beneficios económicos posibles “pero sin dejar de observar las reglas básicas de la sociedad, tanto aquellas plasmadas en las reyes como en la costumbre ética”.
    La postura del individualista clásico entiende que la ética profesional debe exigir que el objetivo dominante, aunque no exclusivo, de cada cual sea la realización escrupulosa de sus tareas profesionales, cumplir con la descripción de su puesto.
    Cumplir con los deberes paternos, ser un buen amigo, aumentar la calidad de nuestra comunidad, mejorar el medio ambiente, y crear y mantener instituciones políticas sólidas.
    Tiene la obligación de alcanzar metas que no se relacionan con las asumidas en el terreno profesional, y algunas de estas tienen prioridad sobre el trabajo, y que aún en el curso cumplir con las responsabilidades profesionales, tal vez se tenga que prestar atención a objetivos que no inciden directamente en la maximización de las utilidades.

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